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Por Catlin Nalley
Editora colaboradora

Apostar por el bienestar: la integración de la nutrición y la salud holística en la práctica optométrica

En el panorama en constante evolución de la práctica optométrica, la definición de especialización clínica sigue ampliándose. Si bien subespecialidades como la retina, la pediatría y la córnea han sido durante mucho tiempo pilares consolidados de la profesión, un número creciente de optometristas está trazando un nuevo rumbo: uno que adopta un enfoque más holístico, preventivo y orientado al estilo de vida en la atención al paciente. En el centro de este movimiento se encuentra un creciente interés por el bienestar y la nutrición.

Aunque tradicionalmente no se ha reconocido como una subespecialidad diferenciada, el bienestar en la optometría representa un potente marco para mejorar los resultados de los pacientes, profundizar en su implicación y elevar el papel del optometrista dentro del equipo sanitario en general. Ya sea asesorando sobre nutrición para controlar la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) o recomendando suplementos para favorecer la salud de la superficie ocular, la optometría centrada en el bienestar se está labrando un hueco en la clínica moderna.

En esta entrega de nuestra serie sobre subespecializaciones, exploramos cómo los optometristas están redefiniendo su papel a través del prisma del bienestar. Analizaremos qué significa integrar esta filosofía en la atención diaria, las vías para adquirir experiencia y las estrategias prácticas para que resulte clínicamente eficaz y profesionalmente gratificante. A partir de las ideas de líderes en el campo, ilustraremos cómo cualquier profesional puede empezar a orientarse hacia un enfoque más funcional y holístico, desde este mismo momento.

Definición del bienestar en la práctica optométrica

El bienestar en la optometría representa un movimiento creciente hacia un enfoque más integral de la atención al paciente, uno que va más allá de la corrección de la visión y el tratamiento de enfermedades para tener en cuenta todo el espectro de factores que influyen en la salud. Aunque términos como “optometría funcional”, “salud holística” y “atención basada en el bienestar” pueden diferir ligeramente en su énfasis, todos reflejan la misma idea esencial: que la salud ocular no existe en el vacío, y tampoco debería hacerlo el examen ocular.

Pero, ¿qué significa realmente practicar una optometría “basada en el bienestar”? Para April M. Lewis, OD, de Comprehensive Eye Care of New England en Natick, Massachusetts, “el bienestar abarca la salud física, la salud mental y el bienestar social. Es un espectro que requiere una atención proactiva para mantenerse”.

Sus palabras captan la esencia de este enfoque: reconocer que detrás de cada par de ojos hay un ser humano completo cuyas circunstancias generales de salud influyen inevitablemente en su función visual y en su respuesta al tratamiento. “Siempre me esfuerzo por recordar que el paciente sentado frente a mí es una persona completa conectada al sistema visual que estoy examinando. Puede que tenga afecciones médicas que debamos considerar y abordar directamente, o factores de estrés en su vida que afecten a su bienestar mental y social y que debamos tener en cuenta”, afirma y completa diciendo que “como sabemos, la salud física influye en la salud mental, y la salud mental influye en la salud física. El bienestar requiere un enfoque personalizado y una intervención temprana”.

El camino hacia este enfoque puede variar entre los optometristas, pero surge de un deseo común: proporcionar una atención más significativa y personalizada. La Dra. Lewis atribuye a su directora de residencia, Pat Segu, OD, de la Facultad de Optometría de la Universidad de Houston, el haber moldeado su comprensión del bienestar a través de la atención real a los pacientes.

Al trabajar en un entorno de salud comunitaria, fue testigo de primera mano de cómo los determinantes sociales de la salud podrían cambiar por completo la conversación. “Podemos hablar de una dieta saludable todo el día”, explica, “pero si nuestros pacientes no tienen una comprensión básica de lo que significa “saludable”, acceso a tiendas de comestibles con alimentos frescos o los recursos económicos para comprar estos alimentos, nada de lo que digamos importa”. Su experiencia la llevó a seguir formándose, desarrollando gradualmente las herramientas para integrar de manera significativa el bienestar en su práctica.

Otros optometristas llegan al bienestar a partir de su experiencia personal. Para Christine Winter-Rundell, OD, de Cedar Rapids Eye Care en Cedar Rapids, Iowa, todo comenzó cuando a su hija pequeña le diagnosticaron problemas de salud graves. “Pasé innumerables noches buscando soluciones, y lo que finalmente la ayudó a curarse fue la nutrición, los suplementos específicos y las terapias progresivas”, comparte. Ese capítulo que le cambió la vida impulsó una transformación profesional.

La trayectoria de Neda Gioia, optometrista de Integrative Vision en Shrewsbury, Nueva Jersey, siguió un arco similar, impulsada por la adversidad personal. “A los 31 años, padecí una enfermedad rara que me provocó una discapacidad temporal”, cuenta. “Al ver que el sistema sanitario convencional no me ofrecía ninguna mejoría, acabé recurriendo a profesionales de la medicina funcional”. Esa experiencia inspiró un compromiso duradero con la atención integrativa y la certificación oficial a través de la práctica de la medicina funcional, así como la obtención de las credenciales de especialista certificado en nutrición, miembro de la Ocular Wellness and Nutrition Society (OWNS) y del Institute for Functional Medicine. “Para mí, es un viaje de toda la vida, no solo en beneficio de mi consulta privada, sino por la misión más amplia de transformar la forma en que abordamos la salud y el tratamiento de las causas subyacentes”.

Jeff Anshel, OD, fundador de la Optometric Nutrition Society, ahora conocida como OWNS, recuerda haber abierto una consulta en un centro de atención holística a finales de la década de 1970 y darse cuenta de que era el único profesional sin formación en nutrición. “Pensé que si algo era bueno para la circulación sanguínea o la salud de los nervios, también debía de ser bueno para los ojos”, recuerda. Esa curiosidad le llevó a un compromiso de décadas dedicado a educar a otros sobre nutrición, bienestar sistémico y prevención en el cuidado ocular. Le gusta el término “optometría integrativa”, ya que refleja la combinación de la atención oftalmológica tradicional y alopática con un enfoque más amplio de la salud.

Este enfoque es también profundamente práctico y se basa en datos, afirma Julie Poteet, OD, de MyEyeDr. en Atlanta, que lleva más de 20 años dedicada a la nutrición y la medicina funcional de form . “Como optometristas, contamos con la ventaja única de la tecnología de imagen, que nos permite visualizar la microvasculatura in vivo a través de la fotografía retiniana. Esto nos permite detectar signos tempranos de hipertensión, enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud, que se encuentran entre las principales causas de muerte en todo el mundo”.

La semana pasada, la Dra. Poteet atendió a un paciente de 38 años que no tenía médico de cabecera. Su examen de retina mostró signos de retinopatía hipertensiva en fase inicial. Le tomó la presión arterial y era de 149/95. Se le derivó a un médico de cabecera para que le realizara un estudio completo. 

“Las imágenes de la retina permiten visualizar la microvasculatura y sirven como sistema de alerta temprana para la salud vascular sistémica”, subrayó. “Por eso creo firmemente que todos los optometristas están en primera línea del movimiento de prevención y bienestar”.

La Dra. Winter-Rundell lo resume a la perfección: “Los ojos son simplemente una extensión de la persona en su totalidad, y trato de recalcar eso a cada paciente. Como optometristas, a menudo tenemos relaciones más cercanas y constantes con nuestros pacientes que sus médicos de cabecera”. 

Ella cree que eso brinda a los optometristas una oportunidad real de influir positivamente en su salud general, aunque solo sea una mejora del uno por ciento. Eso sigue siendo importante. Independientemente de por dónde se empiece, la búsqueda del bienestar profundiza tanto en el impacto clínico como en la satisfacción profesional. El camino es personal, el enfoque es adaptable y el potencial —tanto para los pacientes como para los profesionales— es enorme.

Foto: Rami Aboumourad, OD.

Los alimentos ricos en nutrientes y de bajo índice glucémico pueden ayudar a mantener la salud ocular y sistémica, especialmente en afecciones como la DMAE.

Poner el bienestar en práctica

Integrar el bienestar en la atención optométrica no requiere un cambio radical: comienza con cambios meditados y graduales que se ajustan al estilo de cada consulta y a la población de pacientes. Uno de los cambios más sencillos, pero a la vez más poderosos, se produce durante la anamnesis. En lugar de centrarse únicamente en las molestias oculares y el historial médico, una entrevista inicial orientada al bienestar también puede incluir preguntas sobre la dieta, la hidratación, la calidad del sueño, los hábitos de uso de pantallas y los niveles de estrés. Estas conversaciones suelen revelar factores subyacentes que contribuyen a las molestias habituales. El tiempo es una preocupación válida, pero la integración puede ser estratégica. Algunos profesionales reservan visitas más largas para el manejo de enfermedades crónicas o dedican consultas de bienestar específicas para pacientes motivados. Otros forman al personal para que recopile información clave sobre el bienestar antes de que el médico entre en la consulta, agilizando el proceso sin sacrificar la profundidad.

La Dra. Winter-Rundell también evalúa a todos los pacientes de 13 años o más para detectar síntomas de ojo seco utilizando una breve lista de verificación de síntomas en la primera visita. Los pacientes que regresan para una evaluación específica del ojo seco completan los cuestionarios completos del Índice de Enfermedades de la Superficie Ocular (OSDI) y la Evaluación Estandarizada del Paciente sobre la Sequedad Ocular (SPEED).

“Para quienes presentan síntomas leves, suelo recomendar suplementos basados en la evidencia específicos para la salud de la superficie ocular; mi opción preferida es el aceite de pescado de alta calidad en forma de triglicéridos, que considero fundamental”, afirma. En el caso de los pacientes con diabetes, la Dra. Winter-Rundell les informa sobre el estudio DiVFuSS y les ofrece información sobre suplementos que se ajustan a esta investigación. Estas conversaciones, señala, suelen tener lugar durante sus revisiones anuales de diabetes.

Para los optometristas interesados en dar sus primeros pasos en el ámbito del bienestar, la Dra. Winter-Rundell recomienda empezar por el ojo seco o la degeneración macular, dos áreas respaldadas por una ciencia sólida y aplicable. Sugiere que una forma sencilla de empezar es seleccionando uno o dos suplementos bien contrastados, como una fórmula AREDS-plus con zinc reducido y antioxidantes añadidos (como la de Fortifeye) y/o un aceite de pescado de alta calidad en forma de triglicéridos para pacientes con ojo seco.

Foto: W.R. Buie, OD.

Amplíe sus conocimientos sobre los cambios de estilo de vida necesarios para controlar el ojo seco, incluidas recomendaciones específicas sobre dieta y nutrición, así como el impacto del peso y el ejercicio.

Adaptado de Stringham JM, Stringham NT, O’Brien KJ.

La suplementación con carotenoides maculares mejora el rendimiento visual, la calidad del sueño y los síntomas físicos adversos en personas con una alta exposición al tiempo frente a la pantalla. Foods. 2017;6(7):47. 

En última instancia, el bienestar en la práctica consiste en mirar más allá del síntoma y ver a la persona en su totalidad, ofreciendo orientación que empodere a los pacientes para que se hagan responsables de su salud, con el óptico-optometrista como socio de confianza.

Adoptar el bienestar no requiere reinventar su consulta: empieza con una pregunta, una recomendación o unos minutos extra dedicados a escuchar la historia de un paciente. Con las herramientas, la comunidad y la mentalidad adecuadas, el bienestar puede convertirse no solo en un activo clínico, sino también en una fuente de propósito renovado y conexión en su carrera. 

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